Mitos sobre la terapia de grupo

Mitos sobre la Terapia de Grupo

Mito 1: "Me siento incómodo hablando mis problemas con un grupo de extraños."

Al empezar en grupo la incomodidad es una constante.
Esta experiencia forma parte del proceso del grupo; pasadas unas semanas, los participantes descubren que cuanto más se comprometen con la experiencia grupal, más cómodo y fácil se vuelve compartir. En la medida que el grupo se cohesiona, crea su propia cultura, y se desarrolla la capacidad de autoexpresión, aparece la sensación de orgullo y confianza.

Mito 2: "El grupo espera que revele mis secretos más profundos"

Cada participante comparte sus experiencias según su propio criterio y ritmo. Con el pasar de las sesiones, la incomodidad al compartir disminuye en la medida que aumenta la seguridad. Ni el terapeuta ni el grupo presionan a hacer o compartir algo que no desee. Muchos participantes observan que se sienten aliviados y aceptados después de sus revelaciones, pero esto se logra dentro de su marco de tiempo personal.

Mito 3: "En un grupo, no recibiré la atención que necesito."

Los participantes de un grupo se sorprenden por el trabajo interpersonal profundo y cómo sus necesidades se satisfacen con frecuencia incluso cuando otros están hablando. A medida que el grupo evoluciona, cada participante descubre que sus propias experiencias están relacionadas con las de otros. Cuando un participante percibe que no se satisfacen sus necesidades, puede expresarlo en voz alta y el conjunto explorará este extremo.



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