• Goyo Armañanzas

¿Qué podemos aportar los “psi” a la situación política actual? El test de Moreno

Actualizado: 15 de nov de 2019


Queridos amigos: Nuestra situación sociopolítica nos interpela a los que trabajamos con emociones grupales, educación y demás. No me quedo con la sensación de impotencia. Escribir lo que sigue, supongo que es hacer algo. Espero que genere ecos y esos otros para que vayamos construyendo una canción indistinguible del susurro del viento, que no diferencia rostros.


¿Qué podemos aportar los “psi” a la situación política actual? El test de Moreno


¿Qué podemos aportar los psicólogos a la situación política actual?


Cosas muy conocidas, pero nada fáciles, como la empatía. La que Moreno, fundador del psicodrama nos legó:


“y cuando estés cerca, arrancaré tus ojos y los pondré en el lugar de los míos y tú arrancarás mis ojos y los colocarás en el lugar de los tuyos, entonces te miraré con tus ojos y tu me mirarás con los míos.”


Para llegar a eso debemos separar, los que trabajamos con lo emocional, al “homo psicológicus” del “homo políticus” que puede arrasar con todo los demás.


Lo tenemos con el tema de las identidades y las opciones políticas que hemos tomado hace poco en base a esas identidades.


Como “homo políticus” lo tenemos todo muy claro: sentimos nuestra identidad.

Pero, frecuentemente, cuando los “psi” estamos en los campos que afectan a lo colectivo, a la identidad, a la política, nos olvidamos del “homo psicológicus”.


Ni si quiera imaginamos que el del otro partido, la otra identidad nacional, el otro posicionamiento identitario, la otra raza, de otro color, sea un ser humano con una existencia, una experiencia, una historia de traumas y heridas emocionales, que pueden incluir formas arrogantes, defensoras del miedo y la incertidumbre.


Desapareció la empatía, el ponerse en los zapatos del otro, si eso tocó determinadas fibras de identidad. Eso ya no.


Cuando estamos en fase “homo psicológicus” debemos estar a eso y empatizar de verdad con la persona con la que trabajamos. Se trata, siguiendo de Moreno, de verlo con sus ojos, con su historia y sus tormentas. Incluso con ojos que están más adentro que los suyos, cuando la arrogancia y el sentimiento de superioridad entran en juego.


Me quito el homo políticus


Viene un cliente o usuario a mi servicio “homo psicológicus”.


Me dice que es de ETA y ha matado.


Homo políticus: un asesino despiadado.


Me pongo el “homo psicologicus” y veo a un adolescente en el franquismo con una historia personal y familiar de humillaciones, con su rebeldía adolescente, con sus ganas de demostrar, demostrarse y devolver a los suyos, atrapado en un mal nudo de la historia.


¿Confían todos los exmiembros de ETA con su crisis de vida, con sus ideas de suicidio, que habrá terapeutas que los abracen como personas? ¿Incluso si no coinciden ideológicamente? ¿Confían los perpetradores de GAL que habrá profesionales que les miren a los ojos a través del humo de sus pistolas?


¿Tendrá un miembro del OPUS que explorar primero si su posible terapeuta es mínimamente creyente antes de confiar en él?


Tres sociodramas (*)


Tres situaciones en las que me fue difícil ser “homo psicológicus”. Tres situaciones en que ayudé a un grupo de profesionales “psi” a ver al ser humano.


1 Un abuelo está acariciando a sus nietos. Ese abuelo benévolo que construimos en la escena es también el dictador Franco.


Lo construimos en un taller en el palacio de Ayete de San Sebastián, donde el tirano veraneaba.


No es fácil soportar la contradicción.


2 Un adolescente se divierte en una especie de deporte de riesgo, esquivando al enemigo, sintiéndose invencible y más listo.


Es un francotirador que dispara desde la oscuridad de las ventanas en la noche, a los de la Revolución Jazmín que liberó a Túnez de un tirano e inició las revoluciones árabes.


La construimos en Túnez con los tunecinos que vivieron el miedo a los francotiradores, a oscuras en sus casas.


No es fácil ver eso con las huellas del miedo en el corazón.


3 Un hombre que quiere elevar a su gente por el camino del bien, de lo que le han enseñado para ser buena persona, que siente que tiene la fórmula para dar la paz y seguridad, ante una cultura que recibió con amor de sus mayores, y que está desapareciendo.


Es Mohamed Mursi, el presidente islamista que construimos en El Cairo, cuando las manifestaciones encontradas se sucedían en la ciudad, a raíz de la revolución egipcia de la plaza de Tahrir.


No me fue fácil ver con sus propios ojos al que bajo sus órdenes disparaba a los amigos de mi amigo desde lo alto de un edificio, en la plaza de Tahrir.


¿Son nuestros “homo psicológicus” capaces de ver los aspectos emocionales bajo las tormentas identitarias? El test de Moreno


Piensa en la posición identitaria que más te enrabieta: VOX, catalanes independentistas quemando contenedores, “jurrus” (independentistas vascos) haciendo lo mismo, PSOE, gente finamente vestida, sospechosa de la derecha, gente superinformal sospechosa de arrasar con todo, inmigrantes o MENAS, sueltos por la ciudad, gitanos, feministas enfadadas.


Aplica la frase de Moreno de verle como él se ve a si mismo. ¿Puedes? ¿De verdad puedes? ¿Ya encontraste algo en tu vida que te acerca a él? (digo “ él”, en singular, en plural es mas difícil). Enhorabuena.


¿No lo encontraste? Mira mas cerca busca a uno en singular. En una multitud no se ven “las ventanas del corazón”. Acércate a él o ella. Mírale a los ojos. Escucha su vida, sus sentimientos, sus preocupaciones, sus miedos, qué vivieron sus padres y sus abuelos en la guerra y en sus guerras. Si logras escuchas esas cosas, que son de distancia corta, verás como sus ojos se encharcan. Tras negar esa sensación, verás caer una lágrima. Entonces tendrás que aceptarlo: está llorando. Sentirás que tus ojos se encharcan un poco. Sabrás que tu has vivido cosas parecidas. Entonces ya no tendrás vuelta atrás: tendrás necesidad de tocarle el hombro o de abrazarle. El otro día vivía eso con un exmiembro de ETA que mató a varias personas.


Con los que muestran su máscara de orgullo, arrogancia y superioridad, hay que entender qué tienen debajo.


Nos cuidamos mucho de hacer ese acercamiento para evitar sentirnos confusos y con sentimiento de impotencia. Pero esa es la clave de la paz y de la riqueza entre los humanos.

No, el test de Moreno no es fácil. Pero el premio es muy grande. ¡A comprar boletos, que estamos en tiempo!


Goyo Armañanzas, email: goyo@gogrupos.com




(*) Sociodrama. Una técnica psicodramática para trabajar con grupos escenas sociales en profundidad, más allá de los estereotipos mas superficiales y cómodos con los que nos manejamos habitualmente. Implica movilización de emociones.

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