Qué nos aporta el psicodrama

¿PSICODRAMA?

Beneficios de
aplicar el psicodrama
en trabajo con personas

Ayudar a salir a los clientes de circuitos repetitivos defensivos que no les permiten seguir avanzando

Desarrollar tu creatividad y la del cliente.
Tu trabajo psicológico convertirá en un estimulante desafío.
Te sorprenderás de hasta donde llegáis

No terminar en un callejón sin salida ante clientes pasivos o bloqueados

Pero no viene del cielo. El psicodrama a cambio te pedirá:

-Que te levantes de la cómoda silla tras la mesa y te muestres más.

-Que te esfuerces en proponer cosas

-Que te formes adecuadamente para desarrollar la creatividad y la espontaneidad del psicodrama.

El Psicodrama… ¡te dará mucho más de lo que te pidió! Así me pasa a mí.

Para verlo más claro contemos una experiencia:

E. es una mujer de mediana edad que está en terapia individual desde hace un tiempo. Se ha separado hace un año y tiene dificultades con el manejo de sus hijos adolescentes que no cumplen con sus responsabilidades. Hoy me comenta que ha pasado una semana con poco trabajo interior. Se hunde en el asiento desanimada. Ni siquiera le sale el calificativo que se ha dado a sí misma estos días. No le viene la palabra. Sé por lo que la conozco, que, si no pasamos a la acción del psicodrama, vamos a ver pasar la sesión en una autoconmiseración, algo que sabe hacer bien y no conduce a nada.

Aprovecho esa dificultad de evocar la palabra y le propongo levantemos y que me exprese con el cuerpo, con una manera de andar, el sentimiento que si recuerda, aunque no le venga la palabra. Empieza a pasear cabizbaja y cojeante. Le acompaño empatizando con ella haciendo el mismo movimiento. Le digo mientras caminamos, que imagine quién es y donde está. Tras unos momentos, me dice que es Higor (un personaje cheposo y un tanto ridículo, de la película “El jovencito Frankenstein”). Mientras andamos se ve caminando por una calle gris, en blanco y negro. Las personas pasan a su lado. Ella se para en medio de la calle. Siente que molesta a los caminantes que van a sus cosas, cargados de prisa. Los mira con envidia. Alguien le reprocha que molesta (lo representamos con técnica psicodramática, como una persona que se queja de que entorpece). Se va a un lado de la calle para que pasen. Ella se siente fuera, inferior sola e incapaz de conectar con ellos.

Cambio de rol y me pongo de vendedor de una tienda que vocea la mercancía un poco más adelante en la calle:
- “Vengan señores a mi Tienda Mágica, vendo de todo: fuerza, don de gentes, piernas nuevas, esbeltez”.

La paciente, en el rol de Higor se acerca cojeando a la tienda. Me pide que le arregle la pierna.

-Si. Pero para ello vas a tener que dejar algo aquí. Esta es una tienda de trueque. ¿Qué tiene por ahí que le sobra? A ver: veo que tiene unas buenas calcificaciones de miedo en la rodilla. ¿Cuánto miedo quiere dejar?

-Todo.
-Todo no pues algo le va a hacer falta. Si deja todo a lo peor acaba debajo de un coche. El miedo, en su justa medida, es importante.
-Dejo sesenta kilos de los setenta que tengo
-Y los deja muy rápidamente para mi sentir.

Con ese miedo dejado, vuelve a pasear la calle con otra postura corporal. Trata de abordar e interactuar con un caminante. Le da miedo y se dio cuenta de que no es tan fácil de dejar el miedo en la tienda como lo ha hecho. Volvemos a ella y se toma algo mas de tiempo para dejar su miedo, tratando de sentir en su corporalidad, como éste se va. Se da cuenta de que el miedo es también vergüenza. Vuelve a salir con una posición corporal de seguridad y se permite un par de encuentros y el desafío de quedar para un café con alguien que le gusta.

La prueba de que algo había cambiado en su interior fue el como sentía su cuerpo tras el ejercicio: “como un hormigueo agradable parecido a cuando te da el sol”. Se sentía satisfecha y más optimista.

Esto constituye un ejemplo de los abordajes directos que nos facilita el psicodrama en entrevistas individuales y también en grupos.

Goyo Armañanzas Ros, psicodramtista. Director de Go Grupos Escuela de Psicodrama